Robo en caja de seguridad: ¿tiene responsabilidad el banco depositario?

El Tribunal Supremo ya se pronunció respecto de la naturaleza jurídica del contrato bancario denominado de alquiler de cajas de seguridad para concluir que no es la del depósito en su variedad de depósito cerrado, sino la de un contrato atípico, surgido de la conjunción de prestaciones del arriendo de cosas y de depósito, en el que la finalidad pretendida por el cliente no es el mero goce de la cosa
arrendada, sino el de la custodia y seguridad de lo que se guarda en la caja, que se consigue de una forma indirecta, a través del cumplimiento por el banco de una prestación consistente en la vigilancia de la misma y de su integridad a cambio de una remuneración. La entidad bancaria no asume la custodia de ese contenido, sino del daño que la ruptura, sustracción o pérdida de la caja pueda ocasionar al cliente. Es claro que la situación más análoga a la descrita es la determinada por la existencia de un depósito cerrado y sellado. El contrato litigioso, en suma, tiene una causa mixta.

Recientemente se ha vuelto a pronunciar en Sentencia de 26 de Febrero de 2018 (nº 96/2018, rec. 3309/2014). La cuestión que se le sometía en relación con la responsabilidad del banco, se planteaba a consecuencia de haberse producido un robo en el banco de forma que los ladrones abrieron una caja que había sido alquilada por una entidad mercantil.

La caja fue abierta sin forzarla y se sustrajeron los objetos que contenía. Los ladrones utilizaron para abrir la caja, las llaves que se encontraban en un cajetín dentro de la propia sucursal junto con la clave de acceso.

La SL demanda al banco solicitando el valor de los objetos que contenía la caja más los intereses legales y reclama que se quede sin efecto una cláusula del contrato que exoneraba al banco de responsabilidad en caso de robo.

El juzgado de primera instancia anuló la cláusula de exoneración en caso de robo.

La AP, tras recurrir el banco en apelación, consideró que hay un flagrante incumplimiento contractual por parte del banco depositario y confirma la anulación de la cláusula de exoneración.

El banco recurrió en casación. El TS recuerda en su sentencia que la naturaleza del alquiler de cajas de seguridad no es igual a un depósito cerrado, sino que es un contrato atípico en el que la finalidad pretendida es el de la custodia y seguridad de lo que se guarda en la caja.

El contrato incluye un deber especial de custodia de la caja a cambio de una remuneración.

El incumplimiento imputable al banco de la custodia desencadena su obligación de reparar el daño si el contenido de la caja desaparece total o parcialmente.

En cuanto al valor del contenido, el carácter de esta modalidad de depósito hace que se otorgue preferencia a la declaración del depositante sobre la del banco, salvo prueba en contrario.

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