Adquisición de la empresa familiar. Mortis Causa.

En las adquisiciones mortis causa, se aplica en la base imponible una reducción del 95% del valor que corresponda a empresas individuales o negocios profesionales y participaciones en entidades, a los que sea aplicable la exención del IP, o al valor de derechos de usufructo sobre los mismos, o de derechos económicos derivados de la extinción de dicho usufructo, cuando se haga a favor del cónyuge, descendientes o adoptados de la persona fallecida y siempre que, con motivo del fallecimiento, se consolide el pleno dominio en el cónyuge, descendientes o adoptados, o perciban estos los derechos debidos a la finalización del usufructo en forma de participaciones en la empresa, negocio o entidad afectada.

Si no existen descendientes o adoptados, la reducción se aplica a las adquisiciones por ascendientes, adoptantes y colaterales, hasta el tercer grado y con los mismos requisitos. En todo caso, el cónyuge supérstite tiene derecho a la reducción del 95%.

La reducción se aplica sobre el valor de las participaciones que queden exentas conforme a las reglas del IP (TS unif criterio 16-7-15, EDJ 130371).

Esta reducción requiere que se mantenga la adquisición durante los diez años siguientes al fallecimiento del causante, salvo que fallezca el adquirente dentro de este plazo, debiendo practicar liquidación complementaria si se incumple el plazo. Este requisito de permanencia exige únicamente la obligación de mantener la adquisición durante diez años, pero no la continuidad en el ejercicio de la misma actividad que venía desarrollando el fallecido. Por tanto, debe mantenerse el valor de la adquisición, así como una actividad, aunque no sea la misma desarrollada por el fallecido, pero no la titularidad de todos los bienes.​

En este tema traemos a colación la Resolución de la Dirección General de Tributos del 21 de marzo de 2017 que se emitió con ocasión de la siguiente situación:

Se transmiten mortis causa las participaciones de una entidad española pertenecientes a un no residente, al cónyuge e hijos del causante que tampoco son residentes, a excepción de uno.

Ante la duda sobre la aplicación de la reducción de empresa individual o negocio profesional, elevan una consulta ante la DGT planteando si se puede considerar incumplido el requisito de mantenimiento de la adquisición en determinados actos o disposiciones, e  implicar la pérdida de la reducción.

Entre las reducciones reconocidas a efectos del ISD, se reconoce la reducción del 95% del valor que corresponda a empresas individuales o negocios profesionales y participaciones en entidades, siempre que, entre otros requisitos, se produzca el mantenimiento de la adquisición durante los diez años siguientes al fallecimiento del causante (LISD art.20.2.c). A efectos del cumplimiento de dicho requisito, la DGT ha considerado que no puede entenderse incumplido y, por tanto, no supone la pérdida de la reducción practicada a efectos del ISD, cuando se produzcan alguna de las siguientes operaciones:

a) Transmisión de las participaciones adquiridas «mortis causa» entre las personas que hubieran sido llamadas a la herencia del causante, subsistiendo en ese ámbito el valor de adquisición y no siendo asumida por los transmitentes la obligación de reinversión.

El mismo criterio resulta aplicable si todos los causahabientes hubieran sido nombrados herederos universales , habiendo sido donada en vida parte de las participaciones -como anticipo de legítima colacionable en la sucesión- con aplicación de la reducción correspondiente y el resto de las participaciones lo fueran por vía hereditaria en concepto de legítima. En este caso, el donatario está llamado a la herencia, formando parte del grupo de herederos, aunque ya hubiera sido satisfecha su parte con anterioridad al fallecimiento del causante y con independencia de la reducción aplicada en su momento. En consecuencia, le resulta aplicable igualmente la regla de mantenimiento en tanto en cuanto las transmisiones se produzcan dentro de ese ámbito subjetivo y, por tanto, resulta innecesario en este caso que el transmitente proceda a la reinversión del importe obtenido.

b) Transmisión de las participaciones adquiridas «mortis causa» por los herederos a terceros siempre que el importe obtenido se reinvierta en otros activos, con independencia de su naturaleza y situación y siempre que se mantenga, al menos, el valor por el que se practicó la reducción en el impuesto sucesorio. En este caso, se ha de producir en territorio español, sin perjuicio de que de ser probado que el mantenimiento se ha hecho en bienes o derechos situados fuera de España pueda ser mantenida la reducción.

c) Reparto de reservas generadas con anterioridad al fallecimiento de la causante, siempre que el importe de los dividendos percibidos se reinvierta en otros activos con las características del supuesto anterior.

d) Eventuales pérdidas de valor por fluctuaciones del valor de mercado de los productos financieros en que se hubiera reinvertido el importe resultante de la transmisión de las participaciones.

Como consecuencia de lo anterior, y siempre que se cumplan las demás condiciones legales, se entiende cumplido el requisito de mantenimiento y se puede aplicar la ded​ucción, si se produce alguna de las operaciones descritas anteriormente.

Nota: en esta consulta la DGT se pronuncia en términos similares a los criterios recogidos en la DGT CV 27-10-16​.

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